por: Gustavo Francisco Cirigiliano

Cierta vez se produjo un incendio en un bosque en el que se encontraban cerdos.
Estos se asaron.

Los hombres, acostumbrados a comer carne cruda, los probaron y los hallaron exquisitos.

Luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego a un bosque.

¿Pero que sucedió cuando se intentó modificar “El Sistema” para implantar uno nuevo?.

Hacía tiempo que algunas cosas no marchaban bien: los animales se carbonizaban, a veces quedaban parcialmente crudos; otras, de tal manera quemados que era imposible utilizarlos.

Como era un procedimiento montado en gran escala preocupaba mucho a todos, porque, si El Sistema fallaba en gran medida, las pérdidas ocasionadas eran igualmente grandes.

Miles eran los que se alimentaban de esa carne asada y también muchos miles eran los que tenían ocupación en esa tarea. Por tanto, “El Sistema” simplemente no debía fallar.

Pero, curiosamente, a medida que se hacía en mayor escala, más parecía fallar y mayores pérdidas causar. En razón de las deficiencias, aumentaban las quejas. Ya era un clamor general la necesidad de reformar a fondo El Sistema.

Tanto que todos los años se reunían congresos, seminarios, conferencias, jornadas para hallar la solución. Pero parece que no acertaban a mejorar el mecanismo, porque al año siguiente se volvían a repetir los congresos, seminarios, conferencias y jornadas. Y así siempre.

Las causas del fracaso de “El Sistema”, según los especialistas, debían atribuirse o bien a la indisciplina de los cerdos que no permanecían donde debieran, o bien a la inconstante naturaleza del fuego tan difícil de controlar, a los árboles excesivamente verdes, o a la humedad de la tierra, o al Servicio de Informaciones Meteorológicas que no acertaba con el lugar, momento y cantidad de lluvias, o…

Las causas eran -como se ve- difíciles de determinar porque en verdad El Sistema para asar cerdos era muy complejo: se había montado una gran estructura; una gran maquinaria, con innumerables variables, se había institucionalizado. Había individuos dedicados a encender: los igniferi, que a su vez eran especialistas de sectores; incendiador o ignifer de zona norte, de zona oeste, etc., incendiador nocturno, diurno, con especialización matinal o vesperal, incendiador de verano, de invierno (con disputas jurisdiccionales sobre el otoño y la primavera). Había especialistas en vientos (anemotécnicos). Había un director general de Asamiento y Alimentación Asada, un director de Técnicas Igneas (con su Consejo General de Asesores), un administrador general de Forestación Incendiable, una Comisión Nacional de Entrenamiento Profesional en Porcología, un Instituto Superior de Cultura y Técnicas Alimentarias (el ISCYTA) y el BODRIO (Bureau Orientador de Reformas Igneo-Operativas).

El BODRIO era tan grande que tenía un inspector de reformas cada 7000 cerdos, aproximadamente. Y era precisamente el BODRIO el que propiciaba anualmente los congresos, seminarios, conferencias y jornadas. Pero éstos solo parecían servir para aumentar el BODRIO, en burocracia.

Se había proyectado y se hallaba en pleno crecimiento la formación de nuevos bosques y selvas, siguiendo las últimas indicaciones técnicas (en regiones elegidas según una determinada orientación y donde los vientos no soplaban más de tres horas seguidas, donde era reducido el porcentaje de humedad, etcétera).

Había miles de personas trabajando en la preparación de esos bosques que luego se habrían de incendiar.

Había especialistas en Europa y en los EE.UU. estudiando la importación de las mejores maderas, árboles, cepas, semillas, de mejores y más potentes fuegos, estudiando ideas operativas (por ejemplo: cómo hacer pozos para que en ellos cayeran los cerdos). Había además grandes instalaciones para conservar los cerdos antes del incendio, mecanismos para dejarlos salir en el momento oportuno, técnicos en su alimentación.

Había expertos en la construcción de establos para cerdos; profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; investigadores que brindaban en(el?) fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; fundaciones que apoyaban a los investigadores que brindaban el fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos, etc.

Las soluciones que los congresos sugerían eran por ejemplo: aplicar triangularmente el fuego luego de raíz cuadrada de n . 1 por velocidad de viento sur; soltar los cerdos quince minutos antes que el fuego promedio del bosque alcanzara 47º C; otros decían que era necesario poner grandes ventiladores que servirían para orientar la dirección del fuego. Y así por el estilo. Y no se necesita decirlo, muy pocos de los expertos estaban de acuerdo entre sí, y cada uno tenía investigaciones y datos para probar sus afirmaciones.

Un día, un ignifer Categoría S-O/D-M/V-LL (o sea un encendedor de bosques especialidad sudoeste, diurno, matinal, licenciatura en verano lluvioso), llamado Juan Sentido-Común, dijo que el problema era muy fácil de resolver. Todo consistía, según él, en que primero se matara al cerdo elegido, se lo limpiara y cortara adecuadamente y se lo pusiera en un enrejado metálico o armazón sobre unas brasas hasta que por efecto del calor y no de la llama se encontrara a punto.

-¿Matar? -exclamó indignado el Administrador de Forestación.

-¡Cómo vamos a hacer que la gente mate! Ahora el que mata es el fuego. ¿Nosotros matar? ¡Nunca!

Enterado el director general de Asamiento, lo mandó a llamar. Le preguntó qué cosas raras andaba diciendo por ahí, y luego de escucharlo, le dijo:

-Lo que usted dice está bien, pero solo en teoría. No va a andar en la práctica. Más aún, es impracticable. Veamos, ¿qué hace usted con los anemotécnicos, en el caso de que se adopte lo que sugiere?

-No sé -respondió Juan.

-¿Dónde coloca los encendedores de las diversas especialidades?

-No sé.

-¿Y los especialistas en semillas, en maderas? ¿Y los diseñadores de establos de siete pisos, con sus nuevas máquinas limpiadoras y las perfumadoras automáticas?

-No sé.

-Y a los individuos que han ido al extranjero a perfeccionarse durante años, y cuya formación ha costado tanto al país, ¿los voy a poner a limpiar cerditos?

-No sé.

-Y los que se han especializado todos estos años en integrar congresos y seminarios y jornadas para la reforma y mejoramiento de El Sistema, si lo suyo resuelve todo, ¿qué hago con ellos?

-No sé.

-¿Se da usted cuenta ahora de que la suya no es la solución que necesitamos todos? ¿Usted cree que si todo fuera tan simple no la hubieran hallado antes nuestros especialistas? ¡A ver! ¿Qué autores dicen eso? ¿Qué autoridad puede avalar su sugestión? ¡Usted se imagina que yo no puedo decirles a los ingenieros de anemotécnica que es cuestión de poner brasitas sin llama! ¿Y qué hago con los bosques ya preparados, a punto de ser quemados, que solo poseen madera apta para el fuego-en-conjunto, cuyos árboles no producen frutos, cuya escasez de hojas hace que no sirvan para sombra? ¿Qué hago? ¡Dígame!

-No sé.

-¿Qué hago con la comisión Redactora de Programas de Asado, con sus departamentos de Clasificación y Selección de Cerdos, Arquitectura Funcional de Establos, Estadística y Población, etcétera?

-No sé.

-Dígame: el ingeniero en Porcopirotecnia, Don J. C. de Figuración, ¿no es una extraordinaria personalidad científica?

-Sí, parece que sí.

-Bueno. El simple hecho de poseer valiosos y extraordinarios ingenieros en pirotecnia indica que El Sistema es bueno. Y, ¿qué hago yo con individuos tan valiosos?

-No sé.

-¿Ha visto? Usted lo que tiene que traer como solución es cómo hacer mejores anemotécnicos, cómo conseguir más rápidamente encendedores del oeste (que es nuestra dificultad mayor), cómo hacer establos de ocho pisos o más, en lugar de solo siete como ahora. Hay que mejorar lo que tenemos y no cambiarlo. Tráigame usted una propuesta para que nuestros becarios en Europa cuesten menos, o cómo hacer una buena revista para el análisis profundo del problema de la Reforma del Asamiento. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que el país necesita. ¡A usted lo que le falta es sensatez, Sentido-Común! Dígame, por ejemplo, ¿qué hago con mi buen amigo (y pariente) el presidente de la comisión para el Estudio para el Aprovechamiento Integral de los Residuos de los ex Bosques?

-Realmente estoy perplejo -dijo Juan.

-Bueno. Ahora que conoce bien el problema, no vaya por ahí diciendo que usted lo arregla todo. Ahora ve que el problema es más serio y no tan simple como se imaginaba. Uno desde abajo y desde afuera dice.

Pero hay que estar adentro para conocer el problema y saber las dificultades. Ahora, entre nosotros, le recomiendo que no insista con lo suyo porque podría traerle dificultades con su puesto. ¡No por mí! Yo se lo digo por su bien, porque yo lo comprendo; yo le entiendo su planteo, pero, usted sabe, puede encontrarse con otro superior menos comprensivo; usted sabe cómo son, a veces ¿eh?…

El pobre Juan Sentido-Común no dijo ni mú. Sin saludar, entre asustado y atontado, con la sensación de estar caminando cabeza abajo, salió y no se le vio nunca más. No se sabe dónde fue. Por eso es que dicen que en estas tareas de reforma y mejora de El Sistema, falta Sentido-Común.

La “Fábula de los cerdos asados”, de Gustavo F. J. Cirigliano, fue publicada originalmente en la revista Cátedra y Vida, Buenos Aires, 1959.


Aunque como van las cosas, esto ya es cosa vieja, creo que vale la pena tocar el tema.

Regular a la banca para proteger a los contribuyentes norteamericanos que pagan impuestos, ¡suena lógico!

Es magistral el movimiento de Barack Obama. Todo comienza con una banca golpeada por la crisis, un presidente americano que entra al rescate con el dinero del pueblo, una bola de empresarios seducidos por el dinero ajeno, ¿quién le puede reclamar a Obama su buenisima intención de proteger al pueblo de esos miserables empresarios?

La fórmula es sencilla: no permitir que los bancos tomen decisiones arriesgadas, para que ya no se use dinero de los contribuyentes para los rescates.

¿A caso el error no es precisamente rescatarlos con dinero de los contribuyentes y el ejecutor de dicho error no fue el gobierno norteamericano?

Y si nos vamos más atrás, ¿no es el error de la Reserva Federal el haber provocado la burbuja?

Lo interesante del caso es que ¡parece natural y lógica la propuesta de Obama!

Los empresarios cayeron en la trampa, nada es grátis en esta vida, ahora van a ser controlados por Barack Obama.

Los ciudadanos, esos no importan, sus impuestos tal vez ya no sean mal utilizados. Pero tal vez, sin crecimiento, ya no haya tantos impuestos para mal utilizar.


El cambio climático, según algunos extremistas políticos, comenzó junto con la Revolución Industrial. De está forma atribuyen que los humanos hemos sido los causantes del cambio climático en el planeta. Les creería a los políticos, salvo que nunca he conocido a un político honesto y menos (para cuestiones del tema) después de saber del climagate: http://www.cambio-climatico.com/cientifico-acusado-de-exagerar-el-cambio-climatico-dimite-por-presiones

Hay otras personas, apegados a bases un poco más científicas, que dicen que el cambio climático se puede deber a otras causas naturales.

Estoy más inclinado a creer en las posturas científicas, que en las posturas políticas. No niego por ello que los humanos contribuimos a joder el clima del planeta, sin embargo hay que estudiar otras causas, más si esto contribuye a que los políticos no nos cobren impuestos para reducir el calentamiento global.

Hay algunos científicos que dicen que el cambio del clima en nuestro planeta se debe a fenómenos fuera de nuestro sistema solar. La NASA ha corroborado la posibilidad de esta hipótesis (aunque se tardaron en reconocerlo, tal vez la misma NASA recibe presiones para no revelar ciertas verdades incomodas): http://science.nasa.gov/headlines/y2009/23dec_voyager.htm.

Una extracción del texto de la NASA:

Additional compression could allow more cosmic rays to reach the inner solar system, possibly affecting terrestrial climate and the ability of astronauts to travel safely through space.

Por eso hay que poner siempre en tela de juicio lo que dicen los políticos, no importa cuantos premios Nobel tengan en su haber.

Hay que poner mayor atención a la comunidad científica y no a los políticos que manipulan información para cobrarnos impuestos.


En el mundo hay cosas que se inventan y otras que se descubren. El capitalismo creo que es de las segundas, de las que se descubren y que se sigue descubriendo todos los días. Una particularidad del capitalismo es no tener forma, la forma se la dan los individuos y en cada momento le damos la forma que queremos, según nuestros propios intereses.

Hay filosofías o ideologías humanas inventadas. Estas ideologías ofrecen una mejor forma de vivir, establecen reglas del juego (que suelen ser muchas) y las mismas reglas obligan supervisión.

No es el caso del capitalismo, pues no hay muchas reglas y no ofrece una mejor forma de vida, el capitalismo no ofrece nada. El capitalismo pone sobre la mesa la capacidad de que cada quien viva la vida que desea vivir, de acuerdo –nuevamente– a sus propios intereses.

Hay muchas propuestas de capitalismo, pues hay varios descubridores del capitalismo. Eso no hace al capitalismo ser un invento humano. Sería como creer que la evolución es un invento humano, porque alguien plantea una teoría; las mismas teorías evolutivas cambian constantemente, cada vez que hay un descubrimiento nuevo. Así es el capitalismo, siempre hay descubrimientos nuevos.

El mundo capitalista no va a colapsar. Mientras existan dos personas que intercambién el fruto de su trabajo de manera voluntaria, entonces habrá capitalismo. Los seres humanos somos inherentes al capitalismo o al revés.

Si una persona te dice que el capitalismo es la fuente de todos los males, dicha persona no está orgullosa de ser humano.


Estaba investigando asuntos sobre la Santa Muerte y me encontré con un artículo publicado por la Iglesia Católica. Uno de los fragmentos del artículo dice lo siguiente:

¿Qué decir al respecto? (sobre la Santa Muerte) Que se trata de una superstición más, que en este caso se manifiesta dando características humanas y divinas a un fenómeno tan natural como la muerte, que no es ni una persona ni siquiera una cosa o fuerza. Podríamos definirla simplemente como el término de la vida.

Me parece una afirmación tan frívola como descuidada (los paréntesis y negritas son mios), pues cualquiera pudiera darle la vuelta y decir:

¿Qué decir al respecto? (sobre Dios/Jesucristo) Que se trata de una superstición más, que en este caso se manifiesta dando características humanas y divinas a un fenómeno tan natural como la vida, que no es ni una persona ni siquiera una cosa o fuerza. Podríamos definirla simplemente como el comienzo de la vida.

Tan solo cambiando muerte por vida y término por comienzo.

En el cristianismo (como en muchas otras religiones) se cree que una entidad suprema y personal o multipersonal, es la dadora de vida:

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:6

Y aquí no termina la cosa. La siguiente frase no tiene desperdicio, por tratarse de una organización católica la que lo dice:

Por otra parte, en vez de poner la propia confianza en Dios, la ponen en una supuesta entidad (o ser) espiritual que, sencillamente, no existe.

Las negritas son mías. Lo mismo diría yo a los católicos, en lugar de poner su confianza en “Dios”, depositan su confianza en un centenar de santos, muchos de ellos originarios de tradiciones paganas e indígenas.

Hay mucho que sacárles a estos devotos, tanto si siguen a una vírgen, como a un esqueleto. Para mayores referencias les dejo la liga:

http://www.es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/243/1456/articulo.php?id=21521


¿Estoy en contra a cerca del aumento en los impuestos?, sí estoy en contra. ¿Estoy en contra de que el gobierno mexicano se endeude?, sí estoy en contra. ¿Estoy en contra de que el gobierno recaude más impuestos?, en eso no estoy en contra.

Cuando un gobierno, en este caso el nuestro, tiene problemas económicos, sus problemas no me importan, en lo absoluto. Pero cuando el gobierno desea transferirme sus problemas, entonces allí si me preocupo y me ocupo.

Hay quienes hicieron una evaluación entre aumentar los impuestos y el endeudamiento, y establecieron que un aumento en los impuestos es el mal menor. Yo creo que esa no es una posición liberal.

Aunque la propia existencia de un Estado reduce la libertad económica, el mismo Estado no escapa a las leyes de la economía de mercado. El Estado mexicano tiene cierto nivel de atractivo económico para la inversión doméstica y foránea; el atractivo actual es muy bajo, no atrae inversión, la inversión local se escapa (solo se quedan los monopolios y oligopolios protegidos por el mismo Estado) y la extranjera decide que hay mejores lugares para invertir.

Las regulaciones estatales son el peor enemigo de la libertad y los impuestos son la peor de las regulaciones (simplemente el gobierno decide que no eres digno de utilizar parte de tu dinero). ¿Cómo salir del problema sin endeudarnos y sin pagar más impuestos?, volviéndonos más atractivos como país o mejor dicho, que el Estado mexicano se vuelva más atractivo a la inversión privada: desaparecer al ISR, dejar el IETU (con tendencia a reducirlo hasta desaparecer o al menos dejarlo en niveles muy bajos), transformar al IVA en un IC (Impuesto al consumo no deducible)

La solución es la competencia, la libre competencia, los Estados también compiten. Aumentar los impuestos no es la solución, al contrario, lo que van a generar es que se reducirá el consumo, bajará la inversión y al final se recaudará menos.

Impulsar una miscelánea fiscal más sencilla y reducir la tasa impositiva, generará mayor crecimiento económico y mayor recaudación de impuestos.

Y aunque ya es un hecho lo de los impuestos, hay que seguir apoyando una tendencia hacia la libertad económica y no conformarnos con un “de perdido el gobierno mexicano hizo lo menos dañino”

Los individuos ¿podemos hacer algo al respecto?

Al menos yo si pienso hacer algo. En mi caso personal, he pasado varios años tratando de mejorar mi situación económica y hoy estoy en una posición por encima de lo que me encontraba anteriormente. No estoy dispuesto a financiar a un gobierno ineficiente que está dispuesto a frenar mi desarrollo a costa de la comodidad que no desean perder.

Alguna vez leí que el mercado informal era una expresión de la búsqueda de la libertad económica. Lo leí hace algunos años en un artículo de Santos Mercado. Pues bien, si comprar en el mercado informal va a ser una forma de que mi dinero valga más y de que no llegue dinero a lar arcas del gobierno, pues entonces comenzaré a apoyar al mercado informal en la medida de lo posible.

¿Podré sobrevivir sin las telecomunicaciones en mi hogar?, creo que sí. Haré algunos recortes tecnológicos al respecto, reduciré mis gastos y los invertiré de forma que mi dinero alimente en lo mínimo al gobierno.

Utilizaré la poca capacidad de libertad que me queda en este país, para maximizar los beneficios que pueda recibir mi familia.


En el artículo de ayer, Impuestos: ¿eres digno de disfrutar del fruto de tu trabajo?, con un cálculo simple obtuve que en promedio a los mexicanos se nos quitaba el 12.43% de nuestras ganancias, por concepto de impuestos.

Casi de inmediato, Francisco Javier Rovalo, me hizo una observación. Él hacía un cálculo de lo que paga o puede llegar a pagar alguien de clase media: 59.72% en impuestos.

Por eso yo aclaré, en el citado artículo, que había estudios que indicaban que la clase media paga 45% en impuestos.

Y para eso basta un simple cálculo: observando mi recibo de nómina me doy cuenta que de mi sueldo me rebajan casi el 20% por concepto de impuestos y otras deducciones (IMSS e INFONAVIT, servicios gubernamentales que no uso). Pero allí no acaba la cosa, con el dinero que se me deposita en mi cuenta, vía nómina, hago algunos gastos, unos generan IVA y otros no. Haciendo la cuenta del total –aproximado– de impuestos que yo pago (entre ISR e IVA), me arroja el espantoso resultado de 33% en impuestos. Tomando en cuenta solo impuestos directos y sin sumar el costo oculto que genera todo nuestro aparato fiscal.

Si lo llevamos a días del año, nos arroja nada más y nada menos que 121 días del año. 121 días de mi vida le pertenecen al gobierno cada año, para que este los redistribuya como mejor le parece, pues no somos dignos –según el gobierno– de ocupar ese tiempo para nosotros mismos y nuestras familias. ¿Parece exagerado?, ¡pues lo es!

Lo peor es que no nos damos cuenta de ello y caemos en el engaño: los castigados son los pobres. Y no es que no me preocupe la pobreza, sino que no habrá manera de sacar a los pobres de pobres, si a la clase media no la dejan tomar la decisión sobre el uso eficiente de sus recursos.

Los pobres son pobres, no por culpa nuestra, ni de los más ricos. Si eres de clase media, haz las cuentas, ¿serás el culpable de que se mal utilice el dinero que tanto esfuerzo te cuesta generar?

¿Quién es el esclavo en esta sociedad?, nos han enseñado que la clase trabajadora lo es, nos han dicho que de clase media para arriba somos los privilegiados, ¿lo somos?. Nos quitan un tercio de nuestras vidas y ¡somos privilegiados!

Queda claro quién es el que paga más en nuestra sociedad mexicana. También queda claro que como no entendemos cuál es nuestro rol en esta sociedad (la de ser esclavos), el gobierno con toda la confianza del mundo nos va a subir la carga impositiva a un 2% más.

Prometí que hablaría del impuesto al consumo, un tipo de impuesto que ha funcionado en otros países para recaudar más impuestos (¿más con menos o menos con más?). Creo que lo dejaré para mañana.


De los 365 días con los que cuenta un año, ¿cuántos días te pertenecen?, ¿has hecho la cuenta?

Si tomamos como base el artículo de Arturo Damm –en Asuntos Capitales–, Reforma tributaria ideal, en donde expone datos duros acerca de la recaudación de impuestos del año 2008 y el gasto familiar erogado en ese mismo periódo; se puede establecer que –mediante una simple regla de tres simple– el 12.43% de tu tiempo y esfuerzo o, dicho de otra manera, 45 de tus días del año pertenecen al gobierno. Y el gobierno hace con ese tiempo y esfuerzo, lo que según su propio criterio, tú no eres capaz de hacer: gastarlo como mejor te parezca.

Lo reconozco, el cálculo es demasiado simplista, se tendrían que establecer más criterios para saber con mayor certeza cuántos impuestos terminamos pagando los ciudadanos. El cálculo es tan solo un promedio, en promedio el gobierno nos quita 45 día del año a cada mexicano.

He leído algunos estudios en donde indican, a diferencia del cálculo que hice, que la clase media entrega al gobierno apróximadamente el 45% de sus ganancias. Estos cálculos consideran que los impuestos empresariales son tratados como costos de producción (los impuestos siempre distorcionan a la economía, no importa que tan bien o mal aplicados estén) y al final es la clase media la que paga la mayor parte de los impuestos (los pobres no tienen con qué). Y es precisamente la clase media la que desaparece o se reduce drasticamente en época de crisis económica. Los pobres no se hacen más pobres durante las crisis, sino que la clase media pasa a ser pobre y eso es lo que engrosa el índice de pobreza.

No contento el gobierno, es casi seguro que se nos castigue aún más con impuestos más caros. Lo que significa más días del año que no podremos disfrutar para nosotros mismos y para nuestras familias.

Les recomiendo los últimos artículos de Arturo Damm: Asuntos Capitales – Arturo Damm.

Mañana voy a tocar el tema del impuesto al consumo, desde un punto de vista diferente al de Arturo.

Voy a terminar con una analogía un tanto de color negro:

¿Por qué sería tan criminal amputarle los brazos y las piernas a una persona, a la cual le funcionan perfectamente, tan solo para alimentar a unos cerdos?

¿Cuánta de su vida no se le negaría a dicha persona?

¿Vale la pena alimentar a cerdos, a costa de todo el desarrollo que dicha persona pueda generar con su cuerpo para si misma y para los suyos?

¡Yo tampoco creo que los políticos merezcan tanto!


¡Y lo está cumpliendo! o al menos eso está intentando el Presidente de México. Calderón intenta rebasar a la izquierda por la izquierda. Eso no significa que nos lleve a buen puerto, tan solo significa que la derecha conservadora es o puede ser hasta más izquierdosa que la propia izquierda mexicana. Algunos lo han bautizado como fascialismo.

Más socialismo es lo que nos está proponiendo Felipe Calderón. ¡Pero que nadie se asuste!, es lo que la mayoría quiere. En un país donde casi estuvo a punto de ganar lo peor del socialismo (en la figura de Andrés Manuel López Obrador), sería ilógico escuchar quejas acerca de la propuesta de Calderón. El socialismo se paga con altos impuestos, ¡quién dijo que era gratis!

Propuesta sensata

No, no es que este de acuerdo con la propuesta de Calderón. Es sensata en el sentido socialista. Para todo aquel que esté de acuerdo con esas burradas de apoyo a la pobreza, escuelas públicas, salud gratuita, etcétera, pues deberán entender que todo eso se debe de pagar con nuestro dinero. Bien, en este momento no hay dinero suficiente para pagar por ello, hay de dos sopas (desde el punto de vista de los políticos): la primera, sale de nuestras bolsas en este momento o la segunda, el gobierno se tendría que endeudar (para que nuestros hijos lo paguen en el futuro, ¡qué malos padres seríamos si optamos por la segunda!)

Pero como yo no creo en el socialismo, no apoyo la propuesta del Presidente. Nadie me garantiza que el dinero que sale de mi bolsa o que a fuerza me lo quitan (yo no doy el dinero, el gobierno me lo roba de forma legal) sea utilizado eficazmente.

Tampoco creo que el PRI y el PRD apoyen la propuesta, no textualmente, ni oralmente, creo que con la mano drecha dirán que no, pero con la izquierda –oculta y traicionera– dirán que sí. Al final de cuentas, la clase media pagará los platos rotos. Esta es la dichosa “justa repartición de la riqueza”.

Al menos yo, en esta situación de crisis, al igual que hicieron (y bien hicieron) los norteamericanos (me refiero a los ciudadanos, no al gobierno que también está haciendo unas burradas socialistas), estoy gastando menos y tengo un plan de liquidación de deuda. En cambio, Felipe Calderón, aún y que en su propuesta anuncia ciertos recortes, ¡nos propone que gastemos más en el gobierno, con “mayores y mejores impuestos”!

Los que sean socialistas, no se quejen de la propuesta de Caldrón, desde ese punto de vista es sensata. Pero los que no somos socialistas podemos darnos cuenta qué se puede hacer algo más y mejor.

Aunque lo cierto es que prefiero la propuesta de Calderón a otras propuestas socialistas que he escuchado de algunos “líder sociales”, como la de utilizar las reservas de dólares para invertir en infraestructura y rescate a la pobreza, endeudarnos para incentivar el empleo y crear un seguro de desempleo, y más cosas similares. Como si solo se tratara de gastar y ya, asunto arreglado. Si fuera así de fácil, hoy mismo yo iría a gastar toda mi línea de crédito, con eso beneficio a la economía, no importa si ¡después tengo que pagar todo y con altas tazas de interés!

Una propuesta aún más sensata

Hay algo que propone Calderón, desaparecer solo algunas Secretarías. Las Secretarías son organismos, que al paso del tiempo y con la ayuda de la costumbre, aparentan ser indispensables. De no existir, profesan los políticos, podríamos morir en la más cruda depresión económica, social y cultural.

¿Por qué no desaparecer a más Secretarías?, hay secretarías que no generan valor, sino al contrario, generan retroceso económico y social.

Por ejemplo la Secretaría de Educación Pública. No estoy hablando de las Escuelas Públicas, tan solo de la Secretaría. Desaparecerla no afecta en lo absoluto a la educación, al contrario, la beneficia. Parte del ahorro generado por la desaparición de dicha Secretaría, se podría destinar a las escuelas para mejorar el sistema educativo mexicano. Las Escuelas Públicas cuentan con toda una estructura organizacional capaz de crear los planes de estudio necesarios para satisfacer las necesidades de sus alumnos. Además, sin la dictadura central de una Secretaría, las Escuelas Públicas pueden customizar la educación, adaptándose a las necesidades particulares de sus alumnos.

¿Los maestros quieren dignidad?, ¡qué mejor que dejarlos hacer su trabajo!, si es que les gusta trabajar, claro.

Qué mejor ahorro que adelgazar el gasto educativo. La educación pública es uno de los organismos más grandes en México y más ineficientes también. Se invierte más que en otros países y obtenemos los peores resultados.

¿Se buscan ahorros?, que no nos engañen con desaparecer secretarías chiquitas, hay que pegarles a esas y también a las grandes.


Pongamosle nombre. Sí a Fidel Castro o a Hugo Chávez somos capaces de llamarlos dictador o tirano, a Felipe Calderón hay que llamarlo por lo que es o aparenta: un fascista.

Aún y que, según percibo, no se ha logrado contagiar el miedo ciudadano hacía el crimen organizado, tal parece que Felipe Calderón no se cansa de mencionarlo a cada momento y usando todo tipo de medios.

Ya lo veo en televisión con cientos de policías al rededor de él, lo escucho en la radio dando sus mensajes acerca de su lucha contra el crimen organizado. Recibo llamadas telefónicas, donde se me recuerda que el gobierno de Felipe Calderón está luchando en contra de las drogas (he recibido llamadas al Nextel, al celular y al teléfono de la oficina)

La parte mediática no lo es todo. Registro de celulares y una cédula ciudadana para controlarnos a todos. A mí realmente si me tiene preocupado todo esto, pues los ciudadanos no contamos con respaldo legal para protegernos de un gobierno que ejerce un nivel de control de tal magnitud.

Me preocupa que el mensaje sea: tú, ciudadano, no tienes la capacidad de cuidarte solo, tienes que ser protegido, incluso de ti mismo.

Tal vez Felipe Calderón no sea el fascista que muchos de izquierda esperarían. Pero de que está sentando las bases para un futuro gobierno fascista, comunista o combinación de ambos, lo está haciendo.

Lo que hasta ahora a procurado Felipe Calderón en materia de seguridad no me ha gustado, me parece fascista. Me parece que las pocas libertades con que cuento en este país están cerca de verse menguadas.