¿Estoy en contra a cerca del aumento en los impuestos?, sí estoy en contra. ¿Estoy en contra de que el gobierno mexicano se endeude?, sí estoy en contra. ¿Estoy en contra de que el gobierno recaude más impuestos?, en eso no estoy en contra.
Cuando un gobierno, en este caso el nuestro, tiene problemas económicos, sus problemas no me importan, en lo absoluto. Pero cuando el gobierno desea transferirme sus problemas, entonces allí si me preocupo y me ocupo.
Hay quienes hicieron una evaluación entre aumentar los impuestos y el endeudamiento, y establecieron que un aumento en los impuestos es el mal menor. Yo creo que esa no es una posición liberal.
Aunque la propia existencia de un Estado reduce la libertad económica, el mismo Estado no escapa a las leyes de la economía de mercado. El Estado mexicano tiene cierto nivel de atractivo económico para la inversión doméstica y foránea; el atractivo actual es muy bajo, no atrae inversión, la inversión local se escapa (solo se quedan los monopolios y oligopolios protegidos por el mismo Estado) y la extranjera decide que hay mejores lugares para invertir.
Las regulaciones estatales son el peor enemigo de la libertad y los impuestos son la peor de las regulaciones (simplemente el gobierno decide que no eres digno de utilizar parte de tu dinero). ¿Cómo salir del problema sin endeudarnos y sin pagar más impuestos?, volviéndonos más atractivos como país o mejor dicho, que el Estado mexicano se vuelva más atractivo a la inversión privada: desaparecer al ISR, dejar el IETU (con tendencia a reducirlo hasta desaparecer o al menos dejarlo en niveles muy bajos), transformar al IVA en un IC (Impuesto al consumo no deducible)
La solución es la competencia, la libre competencia, los Estados también compiten. Aumentar los impuestos no es la solución, al contrario, lo que van a generar es que se reducirá el consumo, bajará la inversión y al final se recaudará menos.
Impulsar una miscelánea fiscal más sencilla y reducir la tasa impositiva, generará mayor crecimiento económico y mayor recaudación de impuestos.
Y aunque ya es un hecho lo de los impuestos, hay que seguir apoyando una tendencia hacia la libertad económica y no conformarnos con un “de perdido el gobierno mexicano hizo lo menos dañino”
Los individuos ¿podemos hacer algo al respecto?
Al menos yo si pienso hacer algo. En mi caso personal, he pasado varios años tratando de mejorar mi situación económica y hoy estoy en una posición por encima de lo que me encontraba anteriormente. No estoy dispuesto a financiar a un gobierno ineficiente que está dispuesto a frenar mi desarrollo a costa de la comodidad que no desean perder.
Alguna vez leí que el mercado informal era una expresión de la búsqueda de la libertad económica. Lo leí hace algunos años en un artículo de Santos Mercado. Pues bien, si comprar en el mercado informal va a ser una forma de que mi dinero valga más y de que no llegue dinero a lar arcas del gobierno, pues entonces comenzaré a apoyar al mercado informal en la medida de lo posible.
¿Podré sobrevivir sin las telecomunicaciones en mi hogar?, creo que sí. Haré algunos recortes tecnológicos al respecto, reduciré mis gastos y los invertiré de forma que mi dinero alimente en lo mínimo al gobierno.
Utilizaré la poca capacidad de libertad que me queda en este país, para maximizar los beneficios que pueda recibir mi familia.
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Tags: gobierno, impuestos, libre competencia, oferta y demanda
Impuestos: ¿Quién paga más?
En el artículo de ayer, Impuestos: ¿eres digno de disfrutar del fruto de tu trabajo?, con un cálculo simple obtuve que en promedio a los mexicanos se nos quitaba el 12.43% de nuestras ganancias, por concepto de impuestos.
Casi de inmediato, Francisco Javier Rovalo, me hizo una observación. Él hacía un cálculo de lo que paga o puede llegar a pagar alguien de clase media: 59.72% en impuestos.
Por eso yo aclaré, en el citado artículo, que había estudios que indicaban que la clase media paga 45% en impuestos.
Y para eso basta un simple cálculo: observando mi recibo de nómina me doy cuenta que de mi sueldo me rebajan casi el 20% por concepto de impuestos y otras deducciones (IMSS e INFONAVIT, servicios gubernamentales que no uso). Pero allí no acaba la cosa, con el dinero que se me deposita en mi cuenta, vía nómina, hago algunos gastos, unos generan IVA y otros no. Haciendo la cuenta del total –aproximado– de impuestos que yo pago (entre ISR e IVA), me arroja el espantoso resultado de 33% en impuestos. Tomando en cuenta solo impuestos directos y sin sumar el costo oculto que genera todo nuestro aparato fiscal.
Si lo llevamos a días del año, nos arroja nada más y nada menos que 121 días del año. 121 días de mi vida le pertenecen al gobierno cada año, para que este los redistribuya como mejor le parece, pues no somos dignos –según el gobierno– de ocupar ese tiempo para nosotros mismos y nuestras familias. ¿Parece exagerado?, ¡pues lo es!
Lo peor es que no nos damos cuenta de ello y caemos en el engaño: los castigados son los pobres. Y no es que no me preocupe la pobreza, sino que no habrá manera de sacar a los pobres de pobres, si a la clase media no la dejan tomar la decisión sobre el uso eficiente de sus recursos.
Los pobres son pobres, no por culpa nuestra, ni de los más ricos. Si eres de clase media, haz las cuentas, ¿serás el culpable de que se mal utilice el dinero que tanto esfuerzo te cuesta generar?
¿Quién es el esclavo en esta sociedad?, nos han enseñado que la clase trabajadora lo es, nos han dicho que de clase media para arriba somos los privilegiados, ¿lo somos?. Nos quitan un tercio de nuestras vidas y ¡somos privilegiados!
Queda claro quién es el que paga más en nuestra sociedad mexicana. También queda claro que como no entendemos cuál es nuestro rol en esta sociedad (la de ser esclavos), el gobierno con toda la confianza del mundo nos va a subir la carga impositiva a un 2% más.
Prometí que hablaría del impuesto al consumo, un tipo de impuesto que ha funcionado en otros países para recaudar más impuestos (¿más con menos o menos con más?). Creo que lo dejaré para mañana.
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Tags: gobierno, impuestos
De los 365 días con los que cuenta un año, ¿cuántos días te pertenecen?, ¿has hecho la cuenta?
Si tomamos como base el artículo de Arturo Damm –en Asuntos Capitales–, Reforma tributaria ideal, en donde expone datos duros acerca de la recaudación de impuestos del año 2008 y el gasto familiar erogado en ese mismo periódo; se puede establecer que –mediante una simple regla de tres simple– el 12.43% de tu tiempo y esfuerzo o, dicho de otra manera, 45 de tus días del año pertenecen al gobierno. Y el gobierno hace con ese tiempo y esfuerzo, lo que según su propio criterio, tú no eres capaz de hacer: gastarlo como mejor te parezca.
Lo reconozco, el cálculo es demasiado simplista, se tendrían que establecer más criterios para saber con mayor certeza cuántos impuestos terminamos pagando los ciudadanos. El cálculo es tan solo un promedio, en promedio el gobierno nos quita 45 día del año a cada mexicano.
He leído algunos estudios en donde indican, a diferencia del cálculo que hice, que la clase media entrega al gobierno apróximadamente el 45% de sus ganancias. Estos cálculos consideran que los impuestos empresariales son tratados como costos de producción (los impuestos siempre distorcionan a la economía, no importa que tan bien o mal aplicados estén) y al final es la clase media la que paga la mayor parte de los impuestos (los pobres no tienen con qué). Y es precisamente la clase media la que desaparece o se reduce drasticamente en época de crisis económica. Los pobres no se hacen más pobres durante las crisis, sino que la clase media pasa a ser pobre y eso es lo que engrosa el índice de pobreza.
No contento el gobierno, es casi seguro que se nos castigue aún más con impuestos más caros. Lo que significa más días del año que no podremos disfrutar para nosotros mismos y para nuestras familias.
Les recomiendo los últimos artículos de Arturo Damm: Asuntos Capitales – Arturo Damm.
Mañana voy a tocar el tema del impuesto al consumo, desde un punto de vista diferente al de Arturo.
Voy a terminar con una analogía un tanto de color negro:
¿Por qué sería tan criminal amputarle los brazos y las piernas a una persona, a la cual le funcionan perfectamente, tan solo para alimentar a unos cerdos?
¿Cuánta de su vida no se le negaría a dicha persona?
¿Vale la pena alimentar a cerdos, a costa de todo el desarrollo que dicha persona pueda generar con su cuerpo para si misma y para los suyos?
¡Yo tampoco creo que los políticos merezcan tanto!
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Tags: gobierno, impuestos
¡Y lo está cumpliendo! o al menos eso está intentando el Presidente de México. Calderón intenta rebasar a la izquierda por la izquierda. Eso no significa que nos lleve a buen puerto, tan solo significa que la derecha conservadora es o puede ser hasta más izquierdosa que la propia izquierda mexicana. Algunos lo han bautizado como fascialismo.
Más socialismo es lo que nos está proponiendo Felipe Calderón. ¡Pero que nadie se asuste!, es lo que la mayoría quiere. En un país donde casi estuvo a punto de ganar lo peor del socialismo (en la figura de Andrés Manuel López Obrador), sería ilógico escuchar quejas acerca de la propuesta de Calderón. El socialismo se paga con altos impuestos, ¡quién dijo que era gratis!
Propuesta sensata
No, no es que este de acuerdo con la propuesta de Calderón. Es sensata en el sentido socialista. Para todo aquel que esté de acuerdo con esas burradas de apoyo a la pobreza, escuelas públicas, salud gratuita, etcétera, pues deberán entender que todo eso se debe de pagar con nuestro dinero. Bien, en este momento no hay dinero suficiente para pagar por ello, hay de dos sopas (desde el punto de vista de los políticos): la primera, sale de nuestras bolsas en este momento o la segunda, el gobierno se tendría que endeudar (para que nuestros hijos lo paguen en el futuro, ¡qué malos padres seríamos si optamos por la segunda!)
Pero como yo no creo en el socialismo, no apoyo la propuesta del Presidente. Nadie me garantiza que el dinero que sale de mi bolsa o que a fuerza me lo quitan (yo no doy el dinero, el gobierno me lo roba de forma legal) sea utilizado eficazmente.
Tampoco creo que el PRI y el PRD apoyen la propuesta, no textualmente, ni oralmente, creo que con la mano drecha dirán que no, pero con la izquierda –oculta y traicionera– dirán que sí. Al final de cuentas, la clase media pagará los platos rotos. Esta es la dichosa “justa repartición de la riqueza”.
Al menos yo, en esta situación de crisis, al igual que hicieron (y bien hicieron) los norteamericanos (me refiero a los ciudadanos, no al gobierno que también está haciendo unas burradas socialistas), estoy gastando menos y tengo un plan de liquidación de deuda. En cambio, Felipe Calderón, aún y que en su propuesta anuncia ciertos recortes, ¡nos propone que gastemos más en el gobierno, con “mayores y mejores impuestos”!
Los que sean socialistas, no se quejen de la propuesta de Caldrón, desde ese punto de vista es sensata. Pero los que no somos socialistas podemos darnos cuenta qué se puede hacer algo más y mejor.
Aunque lo cierto es que prefiero la propuesta de Calderón a otras propuestas socialistas que he escuchado de algunos “líder sociales”, como la de utilizar las reservas de dólares para invertir en infraestructura y rescate a la pobreza, endeudarnos para incentivar el empleo y crear un seguro de desempleo, y más cosas similares. Como si solo se tratara de gastar y ya, asunto arreglado. Si fuera así de fácil, hoy mismo yo iría a gastar toda mi línea de crédito, con eso beneficio a la economía, no importa si ¡después tengo que pagar todo y con altas tazas de interés!
Una propuesta aún más sensata
Hay algo que propone Calderón, desaparecer solo algunas Secretarías. Las Secretarías son organismos, que al paso del tiempo y con la ayuda de la costumbre, aparentan ser indispensables. De no existir, profesan los políticos, podríamos morir en la más cruda depresión económica, social y cultural.
¿Por qué no desaparecer a más Secretarías?, hay secretarías que no generan valor, sino al contrario, generan retroceso económico y social.
Por ejemplo la Secretaría de Educación Pública. No estoy hablando de las Escuelas Públicas, tan solo de la Secretaría. Desaparecerla no afecta en lo absoluto a la educación, al contrario, la beneficia. Parte del ahorro generado por la desaparición de dicha Secretaría, se podría destinar a las escuelas para mejorar el sistema educativo mexicano. Las Escuelas Públicas cuentan con toda una estructura organizacional capaz de crear los planes de estudio necesarios para satisfacer las necesidades de sus alumnos. Además, sin la dictadura central de una Secretaría, las Escuelas Públicas pueden customizar la educación, adaptándose a las necesidades particulares de sus alumnos.
¿Los maestros quieren dignidad?, ¡qué mejor que dejarlos hacer su trabajo!, si es que les gusta trabajar, claro.
Qué mejor ahorro que adelgazar el gasto educativo. La educación pública es uno de los organismos más grandes en México y más ineficientes también. Se invierte más que en otros países y obtenemos los peores resultados.
¿Se buscan ahorros?, que no nos engañen con desaparecer secretarías chiquitas, hay que pegarles a esas y también a las grandes.
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Tags: educación pública, felipe calderón, gobierno
Pongamosle nombre. Sí a Fidel Castro o a Hugo Chávez somos capaces de llamarlos dictador o tirano, a Felipe Calderón hay que llamarlo por lo que es o aparenta: un fascista.
Aún y que, según percibo, no se ha logrado contagiar el miedo ciudadano hacía el crimen organizado, tal parece que Felipe Calderón no se cansa de mencionarlo a cada momento y usando todo tipo de medios.
Ya lo veo en televisión con cientos de policías al rededor de él, lo escucho en la radio dando sus mensajes acerca de su lucha contra el crimen organizado. Recibo llamadas telefónicas, donde se me recuerda que el gobierno de Felipe Calderón está luchando en contra de las drogas (he recibido llamadas al Nextel, al celular y al teléfono de la oficina)
La parte mediática no lo es todo. Registro de celulares y una cédula ciudadana para controlarnos a todos. A mí realmente si me tiene preocupado todo esto, pues los ciudadanos no contamos con respaldo legal para protegernos de un gobierno que ejerce un nivel de control de tal magnitud.
Me preocupa que el mensaje sea: tú, ciudadano, no tienes la capacidad de cuidarte solo, tienes que ser protegido, incluso de ti mismo.
Tal vez Felipe Calderón no sea el fascista que muchos de izquierda esperarían. Pero de que está sentando las bases para un futuro gobierno fascista, comunista o combinación de ambos, lo está haciendo.
Lo que hasta ahora a procurado Felipe Calderón en materia de seguridad no me ha gustado, me parece fascista. Me parece que las pocas libertades con que cuento en este país están cerca de verse menguadas.
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Tags: fascismo, felipe calderón
Y ¿el agua?, a la mierda
Dicen que solo el 1% del agua del planeta es agua dulce y apta para consumo humano. Dicen que en el futuro las guerras mundiales se van a desatar por falta de agua (que el agua va a ser más preciada que el petróleo). Dicen que no estamos cuidando el agua, que la desperdiciamos. Tal vez tengan razón esos que “dicen”, pues incluso usamos el agua para echarla a la mierda.
Yo no me siento mal por todo ello, bueno, si me siento un poco mal. Pero no me siento malvado, no siento que yo sea inconciente, no soy un despilfarrador y no soy el mayor culpable por el despilfarro de agua a nivel mundial.
¿Soy acaso culpable de que el agua potable la utilicemos para descargar la mierda del sanitario?
¿Cuánta agua, del consumo residencial, es usada para beber?, ¿el 10% o menos?, ¿significa que estamos en posibilidad de recuperar 90% del agua?
¿Cuánta se usa para la limpieza, para lavar coches, para regar jardines?
A diferencia de esos que “dicen” que hay poca agua, que somos despilfarradores, que no tendremos futuro y que moriremos todos; yo veo un futuro donde habrá invenciones, donde se podrá disponer del otro 99% de agua del planeta (de forma económica), donde en las residencias ya no se usará el agua potable para echarla a la mierda, donde habrá otros mecanismos y productos para el aseo personal, sin necesidad de usar agua.
¿Soy acaso culpable de que el gobierno, quién me abastece de agua al mismo tiempo que me acusa de desperdiciarla, no me proporcione un sistema de drenaje de aguas grises y aguas negras por separado?
¿Soy culpable, de que ese mismo gobierno, no me abastezca de dos tomas de agua, una potable y otra para uso en sanitarios, jardines y otras cosas que no afecten la salud humana y animal?
¿Soy culpable de la incompetencia del gobierno y que incluso después de condenarnos al pecado del despilfarro de agua, la subsidia, generando la ilusión de abundancia?
Creo, y no como un acto de fe, que sí hay formas de que en un futuro no se presente escases de agua, sino todo los contrario: abundancia.
No de a gratis el ingenio humano nos ha traído hasta donde estamos ahora, a disfrutar de comodidades nunca antes soñadas, y las que faltan. Solo los estúpidos creen que el ingenio humano nos llevará a la destrucción.
El agua, hoy día, se va a la mierda. No por mi culpa, es el tipo de servicio que me ofrecen. Estoy dispuesto a pagar más por dicho servicio, con tal de que, el que me ofrece el servicio, le dé el debido respeto a tan preciado líquido vital.
No, no estoy enojado, estoy encabronado porque los gobiernos y otras organizaciones me quieren hacer ver como el culpable del desperdicio del agua. Sí, me siento mal por dicho desperdicio, pero yo no tengo la culpa.
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Agrupaciones de trabajadores
Un día, un grupo de trabajadores altamente capaces y especializados en áreas específicas, decidieron formar una asociación para incrementar sus oportunidades. Terminaron, casi sin esperarlo, emprendiendo una exitosa corporación industrial.
Otro día, otro grupo de trabajadores, solo que estos no tenían intenciones de ser excelentes en lo que hacían, decidieron formar una asociación para salvaguardar sus oportunidades. Terminaron, esperando que así fuera, formando un “exitoso” sindicato.
Los primeros no solo generaron oportunidades para ellos, sino que crearon oportunidades para otros trabajadores; aún y que su objetivo nunca fue beneficiar a nadie más, sino solo a ellos mismos.
Los segundos han visto reducidas sus oportunidades, aunque cada vez se les unen más agremiados; su objetivo siempre fue hacerse cada vez más grandes en agremiados, pues esa —según ellos— es su fortaleza. Estos —decían— buscaban el beneficio de la sociedad.
Sindicatos hay muchos y de muchas formas. Los hay de gente pobre (sindicatos nacionales de recogedores de basura, por ejemplo) y los hay de gente rica (asociaciones nacionales de tiendas de autoservicio, por decir otro ejemplo)
De los primeros, los que yo llamaría EMPRESARIOS, hay pocos, muy pocos. Muchos se hacen llamar así, pero no lo son. Muchos dicen ser trabajadores o empresarios. Pero si pertenecen a un sindicato, dudo que realmente sean lo que dicen ser.
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Tags: empresario, sindicato, trabajador
¿Hasta qué punto debemos permitir la intromisión de otra persona –o institución– en nuestras vidas y en lo que nos pertenece?
Si George Orwell se levantara de su tumba y se diera cuenta de lo que acaba de ocurrir con su novela 1984, seguro que se volvería a morir.
Acabo de leer que Amazon retiró de su catálogo las novelas 1984 y Rebelión en la granja, por cuestiones de derechos de comercialización. Pero eso no es el problema, lo imperdonable e inadmisible y hasta paradójico (tomando en cuenta que la novela 1984 habla de la indeseable intromisión en la vida de los individuos) es que Amazon eliminó dichas obras de los equipos Kindle de sus clientes.
Así que Amazon, cual vil Gran Hermano, invade la propiedad de sus clientes y borra lo que ellos han comprado. Amazon se defiende argumentando que regresó a sus clientes el dinero pagado por dichas obras. Pero ¿una tienda tendría derecho de meterse a mi propiedad para quitarme un libro que he comprado legalmente con mi propio dinero? ¡claro qué no y no debiera importar si dicha propiedad es electrónica!
Creo que Amazon debe especificar claramente si los equipos Kindle son en realidad propiedad de sus clientes. También deben aclarar si las obras adquiridas para ser leídas en los equipos Kindle son o no propiedad de sus clientes (como un libro de papel es propiedad de quién lo compra, hablando del papel como tal, no de la obra completa)
¿Qué habrán sentido los clientes de Amazon que estaban leyendo a Orwell?, ¿Se habrán sentido vigilados por el ojo del Gran Hermano?
Entérate:
Amazon retira dos obras de Orwell de los Kindle de sus clientes
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Tags: 1984, amazon, george orwell, gran hermano, kindle, rebelión en la granja
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